EL OBISPADO SE HA AVISPADO


Al menos empezaron los Obispos de Alemania y han levantado mucho revuelo.
Para poner en tema a quien comienza a leer la nota, resumo a qué hago referencia: el Episcopado Alemán ha impulsado un Sínodo donde buscan replantear cosas que la Iglesia viene repitiendo como loro, y que se han dado cuenta, les quita adeptos.
En Alemania los Obispos quieren decir Verdades que a los oídos de los ultraconservadores suenan a blasfemia. “Barbaridades” tales como “la homosexualidad es normal”, “hay paridad e igualdad entre el hombre y la mujer”, “el celibato no debería ser obligatorio”.

Cosas que dichas por la calle se caen de maduro, pero que dentro de las iglesias retumban fuerte.
Es que a Roma nunca le conviene que las cosas se profundicen hasta el final. Siempre a medias tintas para quedar bien con Dios y su competencia.

En Alemania reclaman un cambio radical en la postura de la Iglesia. ¿Será que han empezado a escuchar más a la gente de la calle que a pensar la teología entre las paredes de una biblioteca? ¿Será que por ser germanos piensan en sus hermanos?
Lo peor (o lo mejor del caso) es que la mayoría de las nuevas generaciones de Obispos en el mundo piensa igual. Pero frenan estos avances argumentando lo dolorosa que sería una ruptura en el mundo católico. Que esas verdades, las cuales comparten, deberían llevar más tiempo de maduración. Acusan a estos obispos de poner en juego la Unidad, y los retan a mantenerse en la doctrina.
Lejos estamos de aquella Iglesia que se jactaba de ser “experta en humanidades”. Porque dejó de dialogar con la ciencia, la técnica y las demás disciplinas. Dejó de creer que es depositaria de una Palabra que es Viva e impregna la actualidad. Dejó de dialogar con el hombre, Dejó de dialogar con Dios. Por eso sigue quedando retrógrada, volátil y poco pragmática para la vida cotidiana.
¿Es que hay que renunciar a la Verdad en pos de la Unidad? ¿No es mejor ser fieles al Evangelio y a la Biblia, o sea, buscar la Verdad a toda costa? Luego de las consecuencias se hablará más adelante.
Si esto no ocurriera, quizás ya sea tiempo de una nueva ruptura. Después de todo, la historia nos enseñó que no son tan malos los cismas. Recordemos el aire positivo que hizo entrar en la teología pensadores como Lutero, o Calvino, protestantes que permitieron que la teología madure, crezca y respire sin el pie opresor de Roma, dictaminando qué es lo que se puede decir y qué no.
Es tiempo de dejar entrar a la Verdad, esa que libera. La Verdad, esa que a veces duele pero que nos hace enfrentar la Realidad y amigarnos con ella.


Andrés Gioeni